En una de las películas de Spiderman, Mary Jane, le dice:
Para mí, ese hombre malo del que habla Mary Jane, es punk. Siempre, siempre me gustaron los punks, mucho antes de que existieran, antes que se vistieran con cadenas o se hicieran la cresta. Hace muchos años, estaba de vacaciones en México, esa mañana me tocaba recorrer el D.F. iba muy cómodamente sentada del lado de la ventanilla, alerta porque en cualquier momento aparecía el estadio Azteca y suben seis punkis, vestido de pies a cabeza de su filosofía. Después de los ninjas, nada me daba más miedo que un ser con cresta, vestido de negro y con cadenas. No los quería mirar, para no intimidarlos, pero me era imposible dejar de hacerlo. Es como ver a alguien desnudo, uno sabe que no debería mirar, pero pispéa disimuladamente.
Fisgoneando a los punks, me perdí el estadio y la foto que le había prometido a mi papá. Desde ese día, en que cuando fui a descender uno de ellos se corrió para que pasara, mientras otro le hablaba a un perrito de esos que sirven más como llavero que como mascota, que tenía otra pasajera, es que no creo en el salvajismo punk.
Después investigando un poco la filosofía punk, vaya a saber de quien estaría enamorada que me acercó algún libro anarquista, comprendí que si algo quería para mi vida, era vivirla como punk. Pero me gusta mucho la ropa, los zapatos y Alejandro Sanz, situaciones incompatibles. La vida es dura.
Hoy, estaba entrevistando a Robert Juan-Cantavella, autor del género punk journalism, y le dije lo más punk que dije en toda mi vida:
Y como buen Punk, Robert me dio la razón, "por supuesto que el punk es romántico", me dijo. La entrevista completa la subiré en estos días, pero me sentí tan guapa de valentía, que quería compartirlo.
“Las mujeres amamos a los hombres malos, pero terminamos quedándonos con los buenos.” Se lo decía a Peter Parker, en el cementerio. Y el pobre, que nunca fue muy lúcido creía que tenía un problema porque su amiga estaba enamoradísima de su alter ego. Pero no lo comprendió y la dejó a Mary Jane, con un ramito de flores suspirando por el malo.
Porque el malo, no es un sujeto que se ajuste al término, el malo que nos gusta a las mujeres es el que rompe las normas, es recio, masculino, rebelde. Hace lo que los otros no y lee y escucha todo lo que lo lleve a quejarse y ajustar las reglas de esta sociedad corrupta.Para mí, ese hombre malo del que habla Mary Jane, es punk. Siempre, siempre me gustaron los punks, mucho antes de que existieran, antes que se vistieran con cadenas o se hicieran la cresta. Hace muchos años, estaba de vacaciones en México, esa mañana me tocaba recorrer el D.F. iba muy cómodamente sentada del lado de la ventanilla, alerta porque en cualquier momento aparecía el estadio Azteca y suben seis punkis, vestido de pies a cabeza de su filosofía. Después de los ninjas, nada me daba más miedo que un ser con cresta, vestido de negro y con cadenas. No los quería mirar, para no intimidarlos, pero me era imposible dejar de hacerlo. Es como ver a alguien desnudo, uno sabe que no debería mirar, pero pispéa disimuladamente.
Fisgoneando a los punks, me perdí el estadio y la foto que le había prometido a mi papá. Desde ese día, en que cuando fui a descender uno de ellos se corrió para que pasara, mientras otro le hablaba a un perrito de esos que sirven más como llavero que como mascota, que tenía otra pasajera, es que no creo en el salvajismo punk.
Después investigando un poco la filosofía punk, vaya a saber de quien estaría enamorada que me acercó algún libro anarquista, comprendí que si algo quería para mi vida, era vivirla como punk. Pero me gusta mucho la ropa, los zapatos y Alejandro Sanz, situaciones incompatibles. La vida es dura.
Hoy, estaba entrevistando a Robert Juan-Cantavella, autor del género punk journalism, y le dije lo más punk que dije en toda mi vida:
“El punk es romántico”, Robert me miró, imagínense a un hombre que acababa de definir un nuevo estilo literario como punk, que tiene un personaje que muchas veces funciona de pseudónimo, que por poco no es el paradigma del punk, drogadicto y agresivo. Con mi mejor cara de seguridad le zampo, el punk es romántico y por si no le había quedado en claro continué:
“Es sentimental, eso de la anarquía, y los ideales, para mí es lo más romántico y sexy que hay. Vah, a las mujeres nos encantan los punks, aunque no usen camperas con tachas, ni cresta.”Y como buen Punk, Robert me dio la razón, "por supuesto que el punk es romántico", me dijo. La entrevista completa la subiré en estos días, pero me sentí tan guapa de valentía, que quería compartirlo.
Por la sala había otros escritores como Caparrós y Cicco, pero yo busqué al más punki de todos y se lo dije.
A lo Mary Jane, porque me gusta mucho el rosa Dior y las revistas de moda, pero sigo siendo la misma chica que se enamora de los malos y no siempre me quedé con los buenos.

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