Hay algo del razonamiento humano que excede los límites de la estupidez. Me refiero al hilo conductor que se rompe en situaciones particulares, donde la fórmula (¿físico, químico, mental?) que produce un pensamiento lógico acorde a las características de cada ser vivo, hace una especie de grieta y permite que otras ideas aparezcan. Son momentos donde uno es totalmente conciente de lo que le pasa y peor aún, de lo que está pensando. Pero nada detiene ese impulso y aparecen sin que uno ni siquiera tenga tiempo de detenerlas o pensar si son las correctas. En lo personal, me vuelvo violenta, mal hablada, intolerante. Mi metro sesenta es como uno de esos vasitos que usábamos en el Jardín de infantes, ese que venia aplastado en un cajita e íbamos estirando con asombro absoluto. Me enojo, me irrito y pienso lo impensable, lo mas absurdo y ridículo.
Hace unos días, iba al cumpleaños de una amiga, cuando una moto cruzó mi paso. Por la velocidad y lo exótico del movimiento deduje que iba a ser víctima de un robo.
Acá aparece mi primer pensamiento paralelo, por llamarlo de alguna forma. Y como a lo largo de este relato se manifiestan en demasía, decidí escribir en negrita todas aquellas cosas que no dije, pero que juro pensé. No quiere decir que lo que respondí era sensato, era tan absurdo como ese otro pensamiento paralelo, pero socialmente mejor visto.
¿Me roban con un scooter? Aprendí a andar en moto a los 10 años, en una zanellita por las sierras cordobesas un verano en vacaciones. ¿Estos me van a robar con la versión moderna de vehículo casi infantil? No sé por que, pero si bien nunca imaginé como me asaltarían, me hubiese gustado que tuviera más glamour.
-Dame la cartera - Me gritó uno de los delincuentes, mientras bajaba de la moto y me mostraba el arma. Miré el revolver como si yo no estuviese ahí, como si nada mas importante estuviese ocurriendo, salvo que veía por primera vez en mi vida un arma.
Mi cartera, que era un bolso y que tenía tantas cosas como una puede necesitar al estar 8 horas fuera de su casa, pasaba de mi hombro derecho al del caballero.
-Dame la alianza.
- ¿Qué? – escuché perfectamente que me pedía la alianza, pero no podía entender por que este hombre suponía que debía estar casada.
- La alianza.
Pensé en decirle la verdad. Sonreír y exclamar: soy soltera. Soltera y fabulosa, como Carrie Bradshaw. O: la puta que te parió ¿Por qué voy a tener que estar casada? ¿Cómo seducís a una mujer? ¿Nunca probaste el: sos casada, soltera, tenes novio?
Pero si hay algo que tienen estos razonamientos de lógica extraña, es que uno casi nunca los aplica y vuelve en si para depositarle en la mano un anillo que me regaló mi mamá cuando cumplí 25 años.
Se fueron, con mi divina cartera nueva y toda la vida que llevo dentro de ella. Después de contarle a mi amiga durante 30 minutos lo que había pasado en 3, fuimos a la comisaría para hacer la denuncia.
Segunda primera experiencia del día.
-¿Puede describirlos físicamente? Interrogó un policía, cabo, oficial, sargento. Que tremenda necesidad de saber como tenia que llamarlo.
- Si, era gordito, morocho, pelo muy corto, media un metro ochenta, más o menos. Tenía un jean y un buzo. Ese es el que estaba armado, el…
- Masculino, robusto, tez trigueña, alto y vestimenta informal. – Interrumpió.
- Dicho así, se parece a Pablo Echarry - Dije, casi ofendida, por no interpretar mi descripción.
- ¿Qué elementos tenia en la cartera?
- Todo.
- ¿A saber?
- Bueno, lo que me acuerdo, la billetera, con la cédula, el dólar de la suerte, las tarjetas de debito, la de crédito, la de la obra social. La de los puntos del supermercado Disco, de la librería Galerna, La de Freddo y todas las tarjetas de puntos, que ahora dan en casi todos lados. Tenía la carpeta con las cosas del trabajo, una cartuchera. Los anteojos de sol, un monedero. Un neceser. ¿Le digo lo que tenia dentro del neceser?
- ¿Era importante? -Preguntó un policía cada vez más amable y entregado a su curiosidad.
- Para mi si.
- Entonces si.
- Bueno en el neceser tenía un peine, un espejito, un labial, un pastillero. – Creí necesaria una aclaración - con aspirinas, ibuprofeno y Rivotril recetado.- Creí necesaria una segunda aclaración.
- ¿Otras pertenencias que llevara en la cartera?
- El celular, la agenda, un libro.
- ¿Sobre?
- ¿Sobre que era el libro?
- Correcto
- Era un libro sobre Cine, los orígenes del cine. Para mis alumnos.
Va, es un libro de cine. Porque yo no lo tengo mas, pero existe. Si puede esa parte corríjala, porque no queda bien que una profesora se equivoque en los tiempos verbales.
- ¿Profesora de?
- De Comunicación.
- ¿Edad?
- 32 años
- Casada, por supuesto.
- El por supuesto te lo metes en culo.
Sonreí
- No, soltera- y fundí la a con la sonrisa. La gente espera de uno mucho menos de lo que uno cree que debería ser. Pero justo eso que esperan no se cumple. ¿En que difiere la denuncia de una mujer soltera o una casada? ¿Y las viudas, divorciadas, madres solteras? ¿Por que nadie pregunta con que promedio se recibió? ¿Cuántos amigos van a preocuparse por usted hoy? ¿A cuantas personas hizo reír en su vida?
A mi respuesta, el policia emitió un sonido gutural irreproducible en forma de texto, pero sonaba a preocupación.
-¿Cree que va a aparecer mi cartera?
Su silencio, denotó lo tonta de mi pregunta, pero no menos importante para mi.
Una vez que la impresora emitió un ruido desahuciado para avisar que había finalizado la copia y mientras me disponía a leerla para luego firmarla, encuentro que se declara, que la disente no recuerda los rostros de los delincuentes por eso no se realiza un identikit.
- Yo me acuerdo como eran las caras.
- Bueno, dibújelas y amagó con sacar lápiz y papel del cajón.
- No, no sé dibujar. Cómo voy a dibujarlo yo, además soy minimalista y abstracta. No puedo hacer un rostro para que lo reconozcan.
- ¿Y entonces?
- ¿Sabe por que no me caso? Porque tengo la desgracia de cruzarme con hombres que solo pronuncian monosílabos. Por analfabetos como usted nunca me casé, porque la gente ya no puede sostener una conversación. ¿Puede armar una oración bimembre para hacerme la pregunta? Justo a mi tenia que pasarme esta desgracia de ser interrogada por una persona que no sabe preguntar. Está en las 5 cosas que no soporto de las personas.
- Y llame a un dibujante o muéstreme fotos.
- Usted vió muchas películas.
Resignada firmé la denuncia, donde aclaramos a mano, que también tenia las llaves de mi casa en la cartera y me retiré.
En la puerta no estaba un marido, como la policía y delincuente esperaban de mí. Estaba mi amiga Marcela, con esa sonrisa de alivio que pone la gente que te quiere cuando te ven aparecer. Fuimos juntas hasta la parada del colectivo. Aproveché para contarle en 20 minutos, una declaración que apenas duró 5.
Una vez en el 17 y sintiéndome cobijada por los pasajeros que se empujaban unos a otros reflexioné sobre lo insensato de algunos pensamientos.
Ah y el “usted vio muchas películas” fue una deducción obvia, un razonamiento simple y rápido promovido por el libro que llevaba en la cartera. Si, vi muchas películas y si en vez de contener ideas absurdas que no corresponden contar en público, dejara que esos pensamientos hablen, usted escucharía un: ¿Sabe que se puede vivir sin estar casado? ¿Sabe que hay muchas opciones para vivir el amor? ¿Usted es feliz con su esposa y sus hijos?
Sé que es agotador andar por la vida conteniendo los impulsos. Pero usted, joven policía bonaerense o usted NN armado en motocicleta, no querría escuchar lo que verdaderamente pienso. ¿Por qué tengo que escuchar el suyo?